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Pan de masa madre con aceitunas

No hay nada como el olor del pan recién hecho... seguro que a todos nos ha pasado que estamos caminando por la calle y pasamos por delante de una panadería en la que están horneando pan y aunque no quisiéramos entrar, el olor nos acaba guiando hasta el mostrador. O que vamos a la panadería a comprar una barra y cuando nos la dan, está recién hecha, así que mientras volvemos caminando a casa nos vamos comiendo la puntita y cuando llegamos a casa ¡resulta que nos hemos comido la mitad del pan!

Justamente de eso va la entrada de hoy, ¡pan casero recién hecho!, esa cosa tan irresistible cuyo aroma llena toda la calle o la casa en donde se hace. 

El pan de hoy además lleva un toque muy mediterráneo, olivas o aceitunas, que lo hacen aún más apetecible (si es que es posible).


Pancitos de leche caseros

Esta entrada llega un poco tarde, pero ¡mejor tarde que nunca!

La semana pasada, el 16 de octubre, fue el día mundial del pan, y para celebrarlo Uri y yo hicimos unos ricos pancitos (panecitos) de leche. Sin embargo, por razones de tiempo, no pudimos publicarlos hasta hoy.


Hacía tiempo que queríamos probar una receta de pancitos de leche, son muy tiernos e ideales para un desayuno o merienda (con un poco de chocolate negro están de película), y hechos en casa ¡están mucho más ricos!

La receta es de Xavier Barriga de su libro Pan, que recomendamos encarecidamente a cualquier amante del pan, o que simplemente tenga afición por éste. Para nosotros es una de las biblias fundamentales de este arte.

INGREDIENTES

  • 500g de harina de fuerza
  • 12g de sal
  • 40g de azúcar
  • 25g de leche en polvo
  • 20g de miel
  • 1 huevo
  • 250ml de leche fresca
  • 50g de mantequilla
  • 25g de levadura fresca

PREPARACIÓN

Preparamos la masa de la forma habitual (ver preparación en receta de Pan de Centeno), que cuando hablamos de hacer pan es sencillamente mezclar todos los ingredientes sólidos (excepto la levadura, si ésta es fresca) en un cuenco grande y vamos añadiendo poco a poco la leche. Vamos mezclando todo con una mano hasta que quede una masa homogénea. Lo dejamos reposar 10 minutos tapado con un paño húmedo.

A continuación volcamos la masa en la mesa de trabajo y empezamos a amasar con el método habitual (ver método de amasado en receta de Pan de Centeno). 

Al final de la fase de amasado, añadimos la levadura fresca con un poquito de agua para disolverla, y volvemos a mezclar y amasar. Lo dejamos reposar 10 minutos más y después cortamos la masa en porciones de 80gr. Dejamos reposando las porciones 30 minutos tapadas con un paño húmedo.

Después de ese tiempo formamos barritas con puntas redondas, pintamos los panes con el huevo batido, hacemos unos cortes horizontales, grandes y profundos en la parte superior y los ponemos a reposar durante 90 minutos más.

Precalentamos el horno a 250ºC, generando vapor en el horno como es habitual. Cuando los panes hayan doblado su volumen gracias a la fermentación, los pintamos con huevo de nuevo y los horneamos 15 minutos a 230ºC.

Una vez están fuera del horno los dejamos enfriar sobre una rejilla y cuando estén a temperatura ambiente, ya podremos disfrutar de ellos.


Pan de centeno

Cuando piensas en hornear, no te viene precisamente a la cabeza hacerlo en verano... ¡hace calor!
Sin embargo es el momento perfecto porque la mayoría de las veces solemos disponer de más tiempo, y para algunas preparaciones, el calor es más agradecido que el frío. 
Este es el caso del pan, al hacerlo en verano, la fermentación es más rápida porque las levaduras no pasan tanto frió y hacen su trabajo más rápido.
Este fin de semana nos quedamos en casa porque yo tenia que estudiar, y que mejor momento que ese para ponerse a hacer pan, ¡le puedes dedicar todo el día, y luego comértelo recién hecho!


Así que Uri se puso a hacer un pan de centeno y los resultados fueron buenísimos, aquí está la receta.
Pero primero un consejo suyo  muy importante para entrar en este campo: ¡Hay que perder el miedo de hacer pan en casa!

INGREDIENTES

400g de harina de trigo
200g de harina de centeno
2 cucharaditas colmadas de sal
2 cucharaditas de levadura seca de panadería
3 cucharaditas de semillas de amapola
1 cucharada de miel
300ml de agua (temperatura ambiente)
100ml de leche (temperatura ambiente)
*Agua de botella o, si es del grifo, que se haya dejado reposando unas 8-12 h para que elimine el cloro.

PREPARACIÓN

Lo primero que vamos a hacer es mezclar en un recipiente el agua con la leche; es importante que ambos líquidos estén a temperatura ambiente. Reservar la mezcla.

En un bol grande, mezclar  las harinas, la sal, la levadura y las semillas. Ir añadiendo a la mezcla la miel, el agua y la leche poco a poco, e ir removiendo hasta que tengamos una masa pegajosa. Es recomendable coger el bol con una mano y con la otra ir mezclando, de manera que siempre tengamos una mano limpia y libre para añadir más líquido, coger el teléfono, la típica ceja que te pica en el momento más inoportuno.... Es vital ir añadiendo el líquido poco a poco, porque dependiendo de la harina que se use ésta absorberá una mayor o menor cantidad de líquido. Para este pan, se puede usar perfectamente una harina del supermercado. 
Una vez esté todo mezclado y tenemos una masa un poco pegajosa (es posible que no haya hecho falta verter todo el líquido), tapar el bol con un paño y dejar reposar 30 minutos.
Al terminar el reposo, se debe amasar la mezcla, hay dos formas de hacerlo: con amasadora o a la vieja usanza, con las manos. Si se usa la técnica manual, la que Uri siempre usa, requiere de un poco de técnica y, como todo, de mucha práctica. Seguro que hay muchas técnicas y maneras, la nuestra consiste en coger la masa con las dos manos, levantarla de la mesa unos centímetros, estirarla hacia adelante haciéndola golpear la mesa por su espalda, y hacerla rodar hacia adelante. Recoger la masa de la mesa desde un costado y repetir el movimiento varias vece.
Amasar durante unos minutos hasta que veamos que la masa empieza a romperse al estirarla. Cuando esto ocurra, significa que necesita reposo. Debemos taparla con un paño de lino o algodón humedecido unos 10 minutos y repetir el amasado.
Al terminar el segundo amasado, colocamos la masa sobre un paño de lino, la tapamos con el paño humedecido y la dejamos fermentar hasta que doble su tamaño. Si se dispone de harina de arroz, es aconsejable espolvorearla sobre el paño en el que descansará el pan, para evitar que se pegue.
Cuando la masa haya crecido el doble, la cogemos con mucho cuidado y le damos la forma deseada al pan. Los panes típicos de centeno suelen ser redondos, aunque también los hay y de forma ovalada, y se ven muy bonitos. 
Le damos forma y apretamos un poco la masa por debajo, para que quede en tensión. La volvemos a tapar con el paño y la dejamos reposar hasta que haya crecido hasta casi el doble de su tamaño de nuevo.
Cuando veamos la masa lista, precalentamos el horno a 200ºC. Es importante colocar una fuente apta para horno con abundante agua dentro del horno, para que se cree el vapor necesario para cocer el pan. También va bien rociar las paredes del horno con agua justo antes de poner el pan, para crear aún más vapor. 
Antes de poner el pan en el horno, con un cuchillo o cuchilla afilado le hacemos unos cortes a la superficie del pan, para que le queden unas bonitas ‘greñas’ y ponemos a hornear nuestro pan durante 45 minutos.

Una vez transcurrido el tiempo, sacar el pan del horno y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.